Fuego
'Por la noche, cuando contemplo la perilla de Boris reposando sobre la almohada, me pongo histérico. 'Oh, Tania! ¿Dónde estarán ahora tu cálido coño, tus gruesas y pesadas ligas, tus muslos suaves y turgentes? Tengo una picha empalmada de quince centímetros, Voy a alisarte todos los pliegues del coño, Tania, colmado de semen. Te voy a enviar a casa junto a tu Sylvester con dolor en el vientre y la matriz del revés. ¡Tu Sylvester! Sí, él sabe encender un fuego, pero yo sé inflamar un coño. Te disparo dardos encendidos dentro, Tania, te pongo los ovarios incandescentes. ¿Está un poco celoso tu Sylvester ahora? Siente algo, ¿verdad? Siente los ratros de mi enorme picha. He ensanchado un poco las orillas, he planchado los pliegues. Después de mí, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. Puedes embutirte el recto con sapos, murciélagos, lagartos. Puedes cagar arpegios, si te apetece, o temblar una cítara en tu ombligo. Te estoy jodiendo, Tania, para que permanezcas jodida. Y, si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré unos pelos del coño y se los pegaré en la barbilla a Boris. Te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco...'
Trópico de Cáncer (Henry Miller, 1934)


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